A veces nos da miedo seguir adelante, evolucionar con nuestra situación y con los que te rodean. No siempre somos conscientes de ese cambio, pero en ocasiones tenemos que tomar nosotros las decisiones oportunas y lanzarnos a lo que creemos que será mejor para nosotros. Es complicado acertar siempre, no te lo niego, pero si tomaste esa decisión fue por algo. En cambio cuando nos ha merecido la pena, oh dios, creo que llegamos a ser incluso las personas más felices de la tierra. Esa sonrisa que dejamos escapar cuando echamos la vista atrás y vemos como éramos dos amigos independientes al otro y sin embargo, ahora, somos prácticamente uno. Hemos aprendido el uno del otro y hemos evolucionado juntos, pero al igual que hemos acertado, hemos fallado y nos hemos levantado y lo hemos vuelto a intentar. Total, de eso se trata ¿no?
Entradas
Mostrando entradas de noviembre, 2017
- Obtener enlace
- X
- Correo electrónico
- Otras aplicaciones
Te quiero, pero no te quiero como se suele querer. Te quiero sin dar explicaciones. Te quiero por lo que eres y por como soy yo cuando estás conmigo, pero sobretodo, te quiero porque no te busqué. Apareciste cuando no necesitaba a nadie, cuando ya había aprendido, que lo de la media naranja no es más que un cuento, y que cada uno está perfectamente completo sin nadie. Cuando aprendí a querer todos y cada uno de mis defectos y virtudes. Te quiero porque somos diferentes, porque no nos parecemos y sin embargo nunca lo vimos como un impedimento para seguir adelante. Te quiero porque siempre me viste capaz de comerme el mundo.