A veces nos da miedo seguir adelante, evolucionar con nuestra situación y con los que te rodean.
No siempre somos conscientes de ese cambio, pero en ocasiones tenemos que tomar nosotros las decisiones oportunas y lanzarnos a lo que creemos que será mejor para nosotros.
Es complicado acertar siempre, no te lo niego, pero si tomaste esa decisión fue por algo.
En cambio cuando nos ha merecido la pena, oh dios, creo que llegamos a ser incluso las personas más felices de la tierra.
Esa sonrisa que dejamos escapar cuando echamos la vista atrás y vemos como éramos dos amigos independientes al otro y sin embargo, ahora, somos prácticamente uno.
Hemos aprendido el uno del otro y hemos evolucionado juntos, pero al igual que hemos acertado, hemos fallado y nos hemos levantado y lo hemos vuelto a intentar. Total, de eso se trata ¿no?

Comentarios